Sus manos somnolientas,
pero aún inquietas,
acompasan las notas de una melodía no cantada
que se hace frío y óxido en su boca.
Un concierto de ambiguedades
viajan en el aire
y traen de regreso
su recuerdo.
su recuerdo.
Camina entre niebla y sombra,
con pasos agigantados
y
al igual que el mar
que devuelve sus muertos,
su memoria sugerente
lo regresa.
y
al igual que el mar
que devuelve sus muertos,
su memoria sugerente
lo regresa.
Viene danzando sonidos monosilábicos,
en los que sin acordes musicales,
victorea su respuesta:
- Y tú, aún me amas?
- No ... ya no.

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