Desde hace mucho tiempo escribo en secreto cartas (epístolas) y otras narraciones. Escribir ha sido la terapia que me ha permitido mantener a flote el alma ... son conversaciones conmigo misma ... vivencias propias y ajenas .... Con el tiempo me fui dando cuenta que, eso que en secreto escribía, era el reflejo del alma de tantas mujeres ... algunas se hicieron silencio, otras se hicieron violencia ... Ese es el porque del nombre "Memorias .... la mamona historia de una mujer llamada..." no importa el nombre, simplemente lee una de ellas - cualquiera - ponle un nombre y verás que es una vida ... que es una historia ....

16 oct 2011

Epístola 119




Amanece,
por fin llega la aurora.
Se marchan las noches que  indiferentes
flagelaban en silencio el alma.  
En  mi exilio una sonrisa basta.

14 oct 2011

Epístola 118


Onírica presencia ...
vuelas con las luces y retornas con la sombra,
respiras la memoria de mi alma
y tu mirada serena vuelve.
Transmutas o simplemente mutas
mis sentidos ...
Cómo preguntártelo si no hay
palabras en los sueños.
Mi  presente duerme,
y un  mundo nuevo,
sin lenguaje ni tiempo
inicia la odisea de regreso.
Recuedos empolvados
de pasos sigilosos,
llegan con la noche.
Danzantes misteriosos,
juguetean sin cordura
y se fugan presurosos
al llegar la aurora.

10 oct 2011

Epístola 117


Presurosa agilizó los pasos.
acercaron los rostros en  leve roce,
 sus manos buscaron ávidas
 el contacto que negáronse los labios. 
No mediaron las palabras,
solo una  mirada cómplice
y  
La sangre cantó los te quiero
de ese amor impúdico que ondea
entre sus cuerpos.

9 oct 2011

Epístola 116


Duermo mis insomnios mientras tu presencia desvela mis sueños,
tantas noches he muerto que no moriré ya más. 
Se escapa de mí el aliento - custodio de mi razón -
mientras el murmullo de la noche se derrama entre
la sombra.
Tu voz que dejó mil cicatrices se enmudece y cae de mi piel desnudándola de hiel, 
 y mi voz ...  
solo garganta quebrada, fracturada por persistente soliloquio,
viaja envilecida entre guarnición de caricias enmohecidas por atávicas ausencias.
Todas las quimeras que me hicieron prisionera, 
abren del corazón las rejas
y  yo que me hice silencio al amparo de las sombras, 
no levantaré la voz para que no se despierte el eco de adioses madurados
en rescoldos del destino.
El amor huyó por los resquicios,
olvidadas quedaron las canciones no escuchadas
y despacio redimiendo mis dolores,
atravesaré el puente hacia donde duermen los amores despreciados.

8 oct 2011

Epístola 115


Hoy se me antoja el brillo tenue de un sol tímido 
que resbale acariciando paredes sin pedir permiso,
hoy se me antoja soñar con unicornios sin nombre
pastando entre cielos e hierbas infinitas,
hoy se me antojan las verdes voces de frondosos árboles
lanzando al viento sus hojas ya marchitas,
hoy se me antoja el canto suave de mitológicas Nereidas
danzando entre navíos ahogados en recelosos mares,
hoy se me antoja el agridulce olor del tamarindo
pregonado en callejuelas solitarias,
Hoy se me antojan las iglesias y los parques
vestidos de neblina en las montañas,
hoy se me antoja subastar los sueños
que se quedaron etiquetados en la balda,
y liberar los taciturnos  guardianes 
de vientos y de sombras ....


7 oct 2011

Epístola 114


Hambriento reptas
los senderos de mi cuerpo,
y tu manos voraces
buscan y
suben mis montañas,
mientras tu boca intépida
doblega mi cosmos.
Me ahogo y revivo 
olorosa, jadeante,
me embriago de humedad
al contacto de tus dedos,
que siembran de sal 
todos mis rincones.

5 oct 2011

Epístola 113


Inmisericorde tiempo  que cada noche 
viaja en su memoria por laberintos tortuosos.
todo lo entregó ...
entregó
más que dias y noches de amor y complacencia,
y
Un día se marchó ..
  aprovechó su ausencia y se marchó.
Levó sus velas y partió con viento leve.
La soledad le llegó de golpe..
a solas,
sin testigos
inició el triste duelo.
Entre sombra  y silencio desconoció su nombre y borró recuerdos;
 quiso pintarlos de lúgubre olvido,
vaciar su alma de ellos.
 Solo sombra y silencio,
  aciaga compañía en sus largas  noches de vigilia.
  Su alma en pena navegó los subfondos 
donde su presencia ausente aún dolía.
El rompió ataduras ... ella todavía estaba presa,  
atadura letal que le consume !
quiso evaporar su rabia,
arrancar de raíz su piel sembrada de caricias.
 encadenada está a su llanto,
sillencioso bálsamo liberador de su extravío.
sin palabras, sin adioses, 
él
solo se marchó ...