Desde hace mucho tiempo escribo en secreto cartas (epístolas) y otras narraciones. Escribir ha sido la terapia que me ha permitido mantener a flote el alma ... son conversaciones conmigo misma ... vivencias propias y ajenas .... Con el tiempo me fui dando cuenta que, eso que en secreto escribía, era el reflejo del alma de tantas mujeres ... algunas se hicieron silencio, otras se hicieron violencia ... Ese es el porque del nombre "Memorias .... la mamona historia de una mujer llamada..." no importa el nombre, simplemente lee una de ellas - cualquiera - ponle un nombre y verás que es una vida ... que es una historia ....

15 feb 2012

Epístola 147

 

Viene a mi orilla tu humedad enclaustrada,
cruzas la linea de mi oscuridad 
y te zambulles en mi demencia.
Te espero al alba,
cuando la luz aún no nace.
Me diluyo 
y mi espacio se une al tuyo
mientras mi alma tiembla entre tus manos.

9 feb 2012

Epístola 146

Sus manos somnolientas,
pero aún inquietas,
acompasan las notas de una melodía no cantada
que se hace frío y óxido en su boca.
Un concierto de ambiguedades
viajan en el aire
y  traen de regreso
su recuerdo.
Camina entre niebla y sombra,
con pasos agigantados
y
al igual que el mar
que devuelve sus muertos,
su memoria sugerente
lo regresa.
Viene danzando sonidos monosilábicos,
en los que sin  acordes musicales, 
  victorea su respuesta:
- Y tú, aún me amas?
- No ... ya no.


7 feb 2012

Epístola 145




Un redil de palabras bucean en mi boca
 y aquel espacio donde duermen susurros y caricias,
se engalana de silencios.
Agita mi alma tu sonrisa milenaria
y el viento trae la carica
que cubre mi desnudez,
con rocio de aurora
y negritud de noche.
Tu mirada de arena antigua
abre los cerrojos de puertas clausuradas
para pronunciar
un nombre ...
tal vez ... tu nombre

15 ene 2012

Epístola 144


 Beatriz ...

Se quedó tu sonrisa en el silencio,
cubierta de noche está la aurora de tus sueños
y partió sin prisa el brillo de tus ojos.
En nubes de agua quieta
se incuban los recuerdos que dejaste
y rondan en la mente 
tus palabras ausentes,
 que desmanteladas sobreviven
en un desierto sin sonidos.
Partiste más allá de la madrugada,
vistiendo un traje de eterno otoño.
Solo te fuiste primero ...
marchaste,
caminando despacio 
la senda que señala el único horizonte.
Duele ...
duele tu partida ...
Pero sé, 
que allá en el infinito
 ligera y ágil,
desnudos los pies,
jugueteas
persiguiendo estrellas.

10 ene 2012

Epístola 143


Apretujados en la alforja de recuerdos
los matices de voces que durmieron sin presagios
hoy vuelven de regreso ... 
 Murmullo de voces esquivas llamando a la cordura.
En los hombros,
un cansancio que se rebela y se sacude
lanzando al viento lo que no le pertenece.
Partir ...
Hora de partir en este ocaso.
Abandonar con donaire las palabras sueltas que no se acallan ...
 viajeras demenciales,
herederas de antiguas historias que aún tocan
un alma convalenciente y silenciosa
 que gime patética con lamentos ancestrales ...
Un alma, inmersa en la nada de un todo ajeno.
herida, cicatrizada,
persiguiendo huellas de libertad 
perdidas en la bruma
de un silencio nutrido de mentiras.
Atardecer de un alma, 
habitante de un mundo que se hizo añejo
entre cortejos de astillas y retazos.

7 ene 2012

Epístola 142


Tus manos en mi espalda ...
vuelve del no olvido placentera sensación!
Las mías, inquietas y volátiles buscan tu rostro,
intrépidas ante el permiso negado, solo atinan un tímido contacto.
Qué hacer con las caricias, danzantes extraviadas en la yema de mis dedos?
Un beso sin contacto cierra los ojos y palpita en las sienes ...
Cuántas palabras marchitas en la boca,
 ahogadas en el silencio,
desperdiciadas en el universo  indiferente
de un amor, que extraviado entre ruinas
aún ronda cual fantasma ...

6 ene 2012

Epístola 141



Miro mi interior
y allí,
reposo callado
motivo y circunstancia, 
que frunce mi boca y ata mis manos.
Secretos inconfesables,
viejos cansancios que apagan mis ojos y leen ideas
cincelando hasta darles forma ...
Caer,
erguirse, 
caminar olvidando los resabios. 
Voces que llenan los rincones,
íntimas victorias haciendo más liviana el alma.
Luvia o sol en oficio de caricia permanente, 
silencio sereno de noches de reposo,
sombras que desalojan la infinitud de la memoria.
 Bitácoras abandonadas,
 deslucidas sobrevivientes!
Adioses,
sordos adioses ...
 vigilantes estóicos en la sombra y el sonido,
 añorantes  de lejanas siluetas
que caminan efímeras,
mientras acunan un miedo 
que cruje entre los dientes.