Desde hace mucho tiempo escribo en secreto cartas (epístolas) y otras narraciones. Escribir ha sido la terapia que me ha permitido mantener a flote el alma ... son conversaciones conmigo misma ... vivencias propias y ajenas .... Con el tiempo me fui dando cuenta que, eso que en secreto escribía, era el reflejo del alma de tantas mujeres ... algunas se hicieron silencio, otras se hicieron violencia ... Ese es el porque del nombre "Memorias .... la mamona historia de una mujer llamada..." no importa el nombre, simplemente lee una de ellas - cualquiera - ponle un nombre y verás que es una vida ... que es una historia ....

4 oct 2011

Epístola 112


Vestida de vergüenza caminó cabisbaja entre calles dormidas,
 quiso dejar su piel enredada en los balcones, 
deseando que los jilgueros mañaneros,
 se llevasen en sus picos
las ilusiones rotas y los talismanes robados en áspero contacto.
Ningún sol calienta su helada sangre y el horizonte de su mundo tiene color de ocaso.
flores amargas se enredaron en su pelo,
 en suelo de sombras quedaron temblorosas las palabras
y se agotaron sus lágrimas entre lágrimas vencida.
muda, prisionera del recuerdo,
solo un opacado reflejo de sueños robados en noche rasgada por la niebla.
distancia y camino ... todo pesa

Epístola 111

No soy tu sonido,
no soy tu viento, 
tampoco el vallado que detiene tu andar.
no soy tu risa,  no soy tu lamento,
Nada de ti soy y  nada quiero.
Ya no sueño con amarte sin medida, 
Mis noches contigo no tuvieron alba y sin darme cuenta dejó de doler la herida.
Te hiciste el silencio que me diste y aun tus cenizas aparto de mi hoguera,
abocada está la ausencia pero no navega el alma entre tinieblas.
Medié sueños y temores,
anhelante deseé ser parte de tí,
 pero irresolutos silencios amordazaron tus palabras
y hoy, entre adioses  calculados,
ya no se nutre mi vida con tus manos,
y es la soledad plácida compañía.
Nada soy de tí y de tí, ya nada quiero.
 

2 oct 2011

Epístola 110



Sones nacidos en un universo de umbrales vacíos,
partieron expectantes con monótonos pasos hacia orillas  de horizontes de cristal, 
rotos por garfios donde cuelgan las palabras maduradas a fuerza de mudanza.
 Sin algazara que rediman los silencios,
adobados de vida, 
intentan recobrar los ecos que disfrazados de inclemencia, acechan desde el exilio. Esperanzados, retornan ensanchando los caminos por los que moribundos
se extraviaron los almanaques.
Efímeros instantes vestidos de adioses,
se despiden
abandonando entre  murmullos,
las caricias no nombradas que escaparon desplazadas,
negándose a vivir lastimeramente en una piel  despellejada.
Heridas de tiempo pero curadas de lágrimas,
impugnan oblicua tiranía  que convierte en piedra y polvo las voces que aun parpadean entre lunas plateadas