Desde hace mucho tiempo escribo en secreto cartas (epístolas) y otras narraciones. Escribir ha sido la terapia que me ha permitido mantener a flote el alma ... son conversaciones conmigo misma ... vivencias propias y ajenas .... Con el tiempo me fui dando cuenta que, eso que en secreto escribía, era el reflejo del alma de tantas mujeres ... algunas se hicieron silencio, otras se hicieron violencia ... Ese es el porque del nombre "Memorias .... la mamona historia de una mujer llamada..." no importa el nombre, simplemente lee una de ellas - cualquiera - ponle un nombre y verás que es una vida ... que es una historia ....

31 ago 2011

Epístola 97



No logra entender porque de ese extraño desasosiego que le invade cuando van a ser las seis. La luz se evade silenciosa y todo se matiza del claroscuro que viste la tarde de  penumbra y las sombras despiertan para hacerle compañía a los objetos ...  
Es allí cuando se inicia su tormento ....

Con la mirada anhelante, atisba ... busca ... Quisiera poder quedarse quieta, tal vez así logre sentirse a salvo, tal vez asi, el miedo no invada sus dominios y la muerte y su llegada no la sorprendan ... pero no, la siente pegada tras de sí, pisándole los talones ...con breves pasos  camina fundiendo su espalda a la pared, se desliza sin hacer ruido hasta la puerta, extiende sus manos, quisera poder mirar con sus dedos lo que presume se esconde en el oscuro hueco.


Voces que se hacen visibles son el puente por donde sale de los vericuetos a los que la tarde-noche la impulsan. 

30 ago 2011

Epístola 96

Fluir limpiando el alma,
fluir imparable desde adentro, 
llenando tinajas, abarrotándolas de noches de luna, 
de días soleados  ...
 algunas veces también sin sol,
 de humedecidas tormentas girando en huracanes haciendo añicos
 los gritos rebeldes de lejanas, de amargas, de extrañas culpas agrietadas, 
marcadas inexhorablemente en relojes gastados por el tiempo ...
Migajas de una luna de pan que se desmorona entre las manos,
 mientras voces de lejanas galaxias llenan de sonido las calles vacías, 
 horadando memorias de plurales que se singularizan, desdibujandolo todo. 
colorida amalgama de verdades y mentiras de las que nadie escapa ...

29 ago 2011

Epístola 95

 


Una gran nube celestina, opaca la claridad de una luna que duerme.

 El sembrado son solo hileras de siluetas mudas moviéndose suavemente. Noctámbulas luciérnagas alumbran los pasos sigilosos de los dos pequeños. La ansiedad los envuelve en el frio de la espera ... es el momento y  entre olores de yerbabuena fresca, apretan la boca para no hacer ruido y aguantan el miedo mientras avanzan por entre los surcos del sembrado, haciéndose aún más pequeños para no ser vistos. Se detienen  ...  con  manos frias, temblorosas, palpan los tallos buscando los más gruesos, los que les prometen recompensa a su audacia - esta parece buena - susurra la  pequeña voz.  Sus manos se meten entre la tierra con la suavidad de una caricia y en ritual aprendido la levantan .. una ... dos ... tres ... cuatro .... cinco ... - y están grandes - dice mientras voltea a mirar a su complice, que ya  deposita el botín en un pequeño  saco.

En silencio y con una reverencia casi sacramental después de ultrajarlas, las siembran de nuevo; con sus pequeños pies afirman la tierra y tocan sus hojas como pidiéndoles perdón ..
En silencio y empequeñecidos aún, retoman el camino. El saco a la espalda dibuja la caprichosa sombra de un ser que ha emergido de la tierra.

27 ago 2011

Epístola 94





Serpentea el silencio buscando la salida, atróficas voces enmohecidas por el secreto,  aguijonean los dolores de tiempos distantes y  en un  laberinto de ausencias dormidas,  deambula la paz que redime soledades impregnadadas de olores a reclamo.

Carnaval de soliloquios, consignas inventadas que covierten en lágrimas, 
egolatrizadas carencias  de una ética que presume baluartes moldeados no aptos para el concilio.

Designio de locura que despierta los murmullos  de una voz que busca cantos clandestinos en el tiempo de la prórroga.     

Epístola 93

 


Dedos cual  pinceles dibujaron los anhelos en arroyos de lava hirviente en los que palpitó el tiempo ... 
 grito prometido de un naufragio presagiado que, sin usura ni pudor, 
 aún envuelve imaginarias culpas que acusan la conciencia ...


Un hoy que se evapora entre  mansa esperanza que no termina de consumirse y una  obstinada distancia que insomne,  
expande su absoluto en las alas quietas del cansancio ...

Boca seca,  sin palabras, 
 son el grito de batalla  de pasos imprecisos  que no se reconocen ... 
obsesivo poder de una  ilusión en ruinas  toma los sueños que navegan luchando a la deriva,
 en una desquiciada orfandad que subsiste  ente coordenadas imprecisas ...
 sin tiempo ... sin espacio. 

21 ago 2011

Epístola 92

                            Foto hermosa noche                           
La luna navega lenta, amarilla, redonda y solitaria por un cielo azul oscuro.  Las sombras oscurecen aún más el entorno y Los árboles que transmutan su color,  se convierten en gigantes de largos brazos negros. Gime la noche entre el croar de las ranas y el canto de las chicharras, bañada del sudor pegajoso que ha quedado de la tarde.


Se oyen voces, sílabas  que se encadenan formando largos sonidos llevados por un aire denso y húmedo. Ninguna respuesta, solo la misma voz que se repite en el dominio de un silencio cada vez más oscuro. Pero no hay respuesta ... y la voz,  con otras voces  pegadas a la piel, esperan algo más que el eco por  respuesta. De repente voces infantiles, solo voces  pequeñas mimetizadas con la negrura ... y un  - por aquiiiiiiiiiiii - hace que el oido se afine.  La esperanza rebosa los jadeos; entre jadeo y esperanza las voces se encuentran.


Pesa la gran barriga negra. Movimientos cansados mientras a horcajadas sostiene un pequeño.  De nuevo la lumbre, ojos redondos, negros,  como todo en esa noche, miran los rostros desdibujados por las sombras.
Con la simpleza del que nada teme, no cuestiona, solo ofrece:   - arroz y plátano, es lo único que tengo -
Acaba la prisa, el tiempo suspendido entre sombras  no sabe si continuar la marcha o simplemente dormitar mientras llega el nuevo día.

20 ago 2011

Epístola 91




Hace frio, llueve y la noche promete una  madrugada de sueños tibios arrebatados a las soledades.
Cómplices pero impredecibles,  
rebuscan en la memoria íntimos jeroglíficos y redimen de un tiempo dormido
 herméticas páginas que se abren ante la magia de misteriosos  intercisios 
 En certidumbre se proclama la promesa de lo sin asombro y antídotos de redención, 
 sanan las soledades heridas de ausencia
Se empadronan los secretos guardados,
 mientras titánicos amores desenvainan sus pasos que avanzan contra natura.
Toman vida los recuerdos, que inmolados en dolorosa catarsis, 
 permanecen a pesar de las mentiras,
 haciéndose sueño una vez más  ...